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Verdades y mentiras sobre «Paquito el Chocolatero»

         Miguel Ángel Picó Pascual

          En mi libro, siguiendo a Esopo, intento demostrar, al desplumar la corneja ante Zeus, que el pasodoble denominado Paquito el Chocolatero carece de la originalidad que se le ha venido atribuyendo desde siempre. Si la primera parte de la pieza es un plagio de un pasodoble flamenco escrito a principios del siglo XX por el Sr. Rafael Gómez Martínez, y el resto es de raíz popular, tal y como incluso dictaminó el primer registrador de la SGAE en 1966, es más que evidente, por consiguiente, que la inspiración, la singularidad, la innovación y la originalidad que se ha querido resaltar siempre a esta pieza es totalmente nula. 

         En mi detallada investigación comprobarán cómo una pieza titulada Alma andaluza, que fue creada a principios del siglo XX por un reputado maestro, Rafael Gómez Martínez, y que triunfó enormemente no solo en su época y en nuestro país sino en casi toda América latina traspasado incluso el umbral de mediados del siglo XX, que fue llevada incluso al cine en 1957, fue plagiada a principios de los años cuarenta por un autor de una pequeña localidad alicantina que tenía ambiciones en destacar. Al no registrar su música porque en realidad no quiso o lo desconocía, caso este último poco probable, puesto que el registro de la propiedad intelectual existía y estaba a su entera disposición en todo momento, dejó al morir su obra sin protección alguna, de tal modo que cualquiera que quisiese pudiese adueñarse de ella, y fue precisamente D. José Pérez Vilaplana, «el mestre», la personificación del orgullo, la avaricia, y la prepotencia, quien se encargó de hacerlo, de modo que los hijos de Gustavo durante los años de la transición democrática que se produjo en nuestro pais, con el apoyo político localista del PSOE tuvieron que batallar por conseguir lo que creían que les pertenecía, aunque la primera parte del Paquito tuviese autor e incluso diferentes adaptadores, los señores Gómez, y Solano y Retana, respectivamente. Como este pais es diferente al resto y las cosas se suelen hacer mal desde el principio, encontrarán analizada también una mala gestión por parte de la SGAE, por consentir registrar algo que por una parte, tenía autor y por otra, era a su vez popular. No contentos con semejante actuación, una década despúes repartieron unos porcentajes que habían estipulado previamente pertenecían al pueblo español, entre dos autores que no tenían nada que ver con la pieza, dándonos a entender en todo momento que lo único que les importa en la centenaria institución madrileña es el dinero que consiguen recaudar día a día a través de sus jefecillos de zona, que presuntamente en este tipo de género defraudan todo cuanto pueden. Vaya, una organización con muchos símiles a la mafia. Por último, para colmo, lo más curioso de todo es que quien va de héroe tras haber batallado en innumerables guerras, resulta que va y hace lo mismo que le hicieron a él y a su família, usurpar lo que no le pertenecía, sí apropiación indebida, y con la persona que más admiró y respetó a su padre, su discípulo predilecto. Vergonzoso. España es un país particularmente peculiar. Aquí, el mundo del pillaje es pura rutina, comenzando por todos aquellos políticos que nos roban a todos diariamente, y no poco -todos Vds. son conocedores y conscientes de cuanto afirmo-. La ambición y la codicia rompe el saco, tal y como reza la tradición popular. Video meliora proboque, deteriora sequor. Homo homini lupus

       Debido a que este tema requiere más extensión que la que le dimos en nuestro trabajo, se está elaborando un segundo libro acerca del mismo que llevará por título Parerga acerca de Paquito el Chocolatero. La cremá, que contendrá tambien una parte jurídica elaborada por un abogado experto en propiedad intelectual.

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